Leasing o préstamo: qué conviene más a una pyme al comprar activos

Leasing o prestamos para empresa
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Cuando una empresa necesita comprar maquinaria, vehículos, equipos informáticos u otros activos, es habitual pensar automáticamente en el leasing. Tiene ventajas fiscales conocidas y permite financiar la adquisición sin desembolsar todo el importe de golpe.

Pero en una pyme no siempre es la mejor opción. En determinados casos, financiar la compra mediante un préstamo y aplicar la amortización acelerada puede permitir deducir antes el activo y obtener un mayor ahorro financiero.

La clave está en no decidir por inercia. Antes de firmar la financiación, conviene comparar ambas alternativas con números: cuánto se amortiza fiscalmente cada año, qué tipo del Impuesto sobre Sociedades aplica y en qué momento se produce el ahorro.

¿Por qué muchas empresas eligen leasing para financiar activos?

El leasing suele verse como una opción atractiva porque permite financiar la compra del activo y, al mismo tiempo, aplicar un tratamiento fiscal ventajoso.

En términos generales, la empresa puede deducir:

  • La parte de las cuotas correspondiente a los intereses, igual que ocurre con un préstamo.
  • La parte correspondiente a la recuperación del coste del activo. En las empresas de reducida dimensión, esta deducción tiene como límite el triple del coeficiente de amortización máximo aplicable al bien; para las empresas que no tienen esta consideración, el límite es el doble.

Ahora bien, este límite es un tope máximo, no una cantidad garantizada: cada año solo puede deducirse la menor de estas dos cifras: la parte de recuperación de coste realmente incluida en la cuota de leasing de ese ejercicio, o el resultado de aplicar el triple (o el doble) del coeficiente de amortización. Como en un leasing habitual las primeras cuotas incluyen sobre todo intereses y poca recuperación de coste, en la práctica el importe deducible durante los primeros años suele quedar muy por debajo de ese límite teórico.

Sobre el papel, esto permite acelerar la deducción fiscal del activo y diferir tributación en el Impuesto sobre Sociedades. Por eso muchas empresas lo plantean como primera opción cuando van a adquirir un bien financiado.

Ahora bien, que el leasing tenga ventajas no significa que siempre sea la alternativa más eficiente.

¿Cuándo puede interesar más un préstamo que un leasing?

En las empresas de reducida dimensión, puede entrar en juego otro incentivo fiscal: la amortización acelerada para pymes.

Si la empresa adquiere activos nuevos, puede aplicar una amortización fiscal equivalente al doble del coeficiente máximo de amortización previsto en tablas. En algunos casos, esa “amortización doble” permite deducir el activo más rápido que con el régimen de leasing.

Dicho de forma sencilla: si con el préstamo puedes amortizar fiscalmente antes el activo, puede que el préstamo sea más interesante que el leasing, aunque de entrada parezca menos sofisticado.

La decisión dependerá de cada activo, de su coeficiente de amortización, del plazo de financiación y del tipo del Impuesto sobre Sociedades aplicable en cada ejercicio.

¿Qué papel tiene el plazo de amortización del activo?

El plazo de amortización es una de las claves de la comparación.

En general, la amortización acelerada puede resultar más favorable cuando permite que el activo quede fiscalmente amortizado antes de que finalice el leasing. Esto suele ocurrir con activos nuevos que tienen un coeficiente de amortización elevado.

Cuanto mayor sea el coeficiente de amortización del activo y cuanto más largo sea el plazo de devolución del dinero prestado, más posibilidades hay de que el préstamo gane atractivo frente al leasing.

Por eso no conviene quedarse solo con la cuota mensual. Dos financiaciones pueden parecer parecidas en la caja, pero tener un impacto fiscal distinto según cómo y cuándo se deduce el activo.

Ejemplo

Imaginemos una empresa de reducida dimensión que no es microempresa y que adquiere, el 1 de enero de 2027, vehículos nuevos por importe de 200.000 €. Estos vehículos tienen un coeficiente máximo de amortización del 16 %.

La empresa quiere financiar la operación y compara dos alternativas: leasing o préstamo. Para el ejemplo, se considera un tipo de interés del 6 % y un plazo de cinco años. En el cálculo del ahorro en el Impuesto sobre Sociedades se aplica un tipo del 22 % en 2027, del 21 % en 2028 y del 20 % a partir de 2029. Si la empresa facturase menos de un millón de euros y tuviese la consideración de microempresa, los tipos aplicables serían inferiores.

AñoLeasing: amortización fiscalLeasing: ahorro ISPréstamo: amortización fiscalPréstamo: ahorro IS
202735.361 €7.779 €64.000 €14.080 €
202837.542 €7.884 €64.000 €13.440 €
202939.857 €7.971 €64.000 €12.800 €
203042.315 €8.463 €8.000 €1.600 €
203144.925 €8.985 €––

En este caso, el préstamo permite aplicar antes una mayor amortización fiscal gracias a la amortización doble de pymes.

El efecto práctico es que la empresa anticipa deducciones y obtiene un mayor ahorro financiero. En el ejemplo analizado, financiar la compra mediante préstamo, en lugar de hacerlo mediante leasing, supone un ahorro financiero superior en 2.793 €, calculado con un tipo del 6 %.

La razón es que, en el leasing, la recuperación de coste deducible cada año depende del calendario de la cuota (al principio se paga más interés y menos principal, como en cualquier préstamo con cuota constante), mientras que, al comprar con préstamo, la empresa es propietaria del activo desde el primer momento y puede aplicar el doble del coeficiente sobre el coste total ya desde el primer ejercicio, con independencia de cuánto lleve amortizado del propio préstamo.

¿Por qué no basta con comparar las cuotas?

Comparar solo la cuota del leasing y la cuota del préstamo puede llevar a una decisión incompleta.

La pregunta importante no es únicamente cuánto paga la empresa cada mes, sino cuándo puede deducir fiscalmente el activo y qué efecto tiene esa deducción en el Impuesto sobre Sociedades.

En el ejemplo anterior, la diferencia no está en que un sistema permita deducir algo y el otro no. La diferencia está en el ritmo. El préstamo permite concentrar antes una parte mayor de la amortización fiscal, y eso puede mejorar el ahorro financiero.

Es como elegir entre dos caminos que llegan al mismo destino, pero uno permite recuperar antes parte del esfuerzo realizado. En fiscalidad, el momento en el que se aplica una deducción también importa.

¿Qué debe revisar tu empresa antes de firmar un leasing?

Antes de formalizar un leasing, conviene hacer una comparación fiscal y financiera sencilla, pero bien planteada.

Como mínimo, la empresa debería revisar:

  • Qué activo va a adquirir y si se trata de un activo nuevo.
  • Cuál es su coeficiente máximo de amortización.
  • Si la empresa puede aplicar la amortización acelerada de pymes.
  • Qué tipo del Impuesto sobre Sociedades aplicará en cada ejercicio.
  • Cuál es el plazo de devolución del préstamo o del leasing.
  • Qué alternativa permite amortizar fiscalmente antes el activo.

La conclusión no siempre será la misma. Para algunos activos, el leasing seguirá siendo interesante. Para otros, un préstamo puede ser más eficiente. Lo importante es hacer la comparación antes de firmar, no cuando la financiación ya está cerrada.

¿Leasing o préstamo: con cuál puede ahorrar más tu pyme?

No existe una respuesta única. El leasing puede ser una buena herramienta, pero las pymes no deberían elegirlo automáticamente sin revisar si el préstamo permite aprovechar mejor la amortización acelerada.

En determinados activos nuevos, especialmente cuando el coeficiente de amortización es elevado, el préstamo puede permitir una deducción fiscal más rápida y un mayor ahorro financiero.

Antes de decidir, conviene calcular ambos escenarios y elegir la opción que mejor encaje con la inversión, la situación fiscal de la empresa y sus necesidades de financiación.

¿Vas a financiar la compra de activos para tu empresa?

En Audicon ayudamos a las empresas a valorar el impacto fiscal y financiero de sus decisiones de inversión, financiación y amortización. Elegir entre leasing o préstamo no debería depender de la costumbre, sino de los números.

Si tu empresa va a comprar activos y quieres revisar qué alternativa puede resultar más eficiente, nuestro equipo de asesoría fiscal puede ayudarte a analizar el caso antes de firmar.

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